El Lowdown: Sufjan Stevens es difícil de precisar. Ha explorado géneros aparentemente interminables, desde la falla experimental de Enjoy Your Rabbit hasta el indie rock de celebración de Illinois y la melancólica gente de Carrie & Lowell. Con Aporia, un álbum hecho con su padrastro y cofundador de Asthmatic Kitty Records, Lowell Brams, los dos músicos se desvían hacia piezas instrumentales ambientales. La pareja crea sintetizadores complejos, disfrutando de perderse en la tensión pacífica. En 21 pistas, Stevens y Brams marcan su camino en el sin forma.

El bueno: A veces, la música ambiental puede sonar homogénea. Puede volverse autocomplaciente con su interminable suministro de reverb y pads de sintetizador, pero solo si se hace sin un oído sintonizado para la sutileza y la dinámica. Aporia salió a la superficie como resultado de sesiones improvisadas entre Stevens y Brams en la casa de Stevens en Nueva York, y los dos mantuvieron “estos pequeños momentos mágicos”. Después de haber desarrollado un sentido agudo para lo majestuoso, las composiciones de la pareja creativa suenan distintas mientras forjan simultáneamente un todo compuesto. El ruido blanco que abre el abridor “Ousia” es contrarrestado por la percusión rápida y sobresaliente de la siguiente pista, “What It Takes”. Los sintetizadores hábiles y arpegiados y la columna vertebral rítmica constante de “Captain Praxis” complementan la atmósfera nebulosa y la guitarra modulada en “Eudaimonia”.

Sin embargo, Aporia es más que una colaboración entre Stevens y Brams. Cuenta con personajes como Yuuki Matthews de The Shins, Sun 0]]]], Steve Moore, y John Ringhofer de Cloud a media mano, por nombrar algunos. Este esfuerzo colectivo crea una sensación de diferenciación entre estos sintetizadores, ya que cada pieza contiene elementos que son únicos para esa pieza sola. La palabra “aporía”, que significa “una contradicción interna irresoluble”, representa el espíritu del dúo detrás del registro. Aunque Aporia es en general bastante pacífica, hay momentos de temeridad y tensión, y es a través de estas contradicciones internas entre tensión y liberación que Aporia se distingue.

El malo: El registro del dúo consiste en varios pasajes breves que actúan más como transiciones que como piezas independientes. Aunque “Palinodes” y “For Raymond Scott” alivian a Aporia, también se sienten innecesarios, y su omisión eliminaría algo de grasa de un trabajo ya ambicioso. Casi todo el álbum es instrumental también, excepto por un par de estrofas en “The Runaround” y vocalizaciones en “Climb That Mountain”. Dada la magnífica voz y las letras poéticas de Stevens, es sorprendente y decepcionante que no se les haya dado mayor uso. Al mismo tiempo, hace que estos momentos, particularmente en “The Runaround”, se sientan especiales, y hace que el resto de Aporia suene más cohesivo. Las letras de “The Runaround” también se suman a la naturaleza surrealista del álbum, con Stevens pidiendo “más que una metáfora” y “enviarle un depósito” como un grupo de motociclistas haciendo caballitos en el video musical de la canción.

El veredicto: Descrito por Stevens y Brams como un álbum inspirado en la Nueva Era, Aporia logra exactamente eso, funcionando como una banda sonora recuperada de una película de ciencia ficción ficticia perdida hace mucho tiempo. Es interesante escuchar a Stevens seguir su disco más táctil y accesible hasta la fecha con un álbum tan ambicioso y atmosférico como Aporia. Está claro que estas pistas no son tan memorables como “Cuatro de julio” o “La única cosa”, pero eso no significa que este registro sea menos satisfactorio. Aporia no está destinada a ser una colección de canciones; es música amorfa para soñar despierto.

Pistas esenciales: “Ousia”, “The Runaround” y “Eudaimonia”

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