El Lowdown: En el transcurso de sus álbumes anteriores, Kvelertak de Noruega ha entregado una intrigante amalgama de sonidos pesados. Al unir elementos de punk y black metal, el núcleo del material de la banda suena con una verdadera alegría del rock and roll. La creatividad de Kvelertak para entrelazar todos estos elementos continúa expandiéndose con cada nuevo LP.

El cuarto álbum de estudio de Kvelertak, Splid, marca un nuevo capítulo significativo en su historia. Los rockeros noruegos no solo dieron la bienvenida al nuevo cantante Ivar Nikolaisen (quien reemplazó a Erlend Hjelvik), sino que firmaron con un nuevo sello, Rise Records.

El bueno: De inmediato, está claro que la voz lúdica de Nikolaisen encaja muy bien con el sonido agresivo de la banda. Sus gritos y chillidos agregan un toque bienvenido de manía al material, aumentando aún más la mezcla de cortes agitados y azules en Splid.

La canción de apertura “Rogaland” comienza con un ritmo que llega hasta suaves toques de distorsión; A medida que el ritmo se intensifica, la canción eventualmente se abre a una colisión bombardeante de instrumentación, que se aleja hacia el rock pesado y la adrenalina punk. “Crack of Doom”, que presenta a Troy Sanders de Mastodon, transmite la frenética alegría del rock and roll del corte anterior. La voz de Sanders aporta una textura abundante a la mezcla, intercambiando muy bien con la voz de Nikolaisen. En la misma pista, la batería de Håvard Takle Ohr y el bajo de Marvin Nygaard golpean junto a la sabrosa guitarra de Vidar Landa, Bjarte Lund Rolland y Maciek Ofsad.

Splid tiene como objetivo mantener la entrega sonora a un nivel constante, ya que cada canción está destinada a aumentar hasta diez. “Bråtebrann” exuda una esencia de reina, a medida que las voces se elevan sobre el trabajo de guitarra radiante; las secciones en verso vuelven a caer en las tendencias más agresivas de la banda, proporcionando una yuxtaposición interesante cuando llega el coro. “¡Fanden ta dette hull!” incluye una de las transiciones más emocionantes en el LP. La canción se reproduce a un ritmo relativamente más lento en comparación con los cortes anteriores, pero luego se convierte abruptamente en una pista de thrash completa. La velocidad perversa y el estruendo de la instrumentación permiten un verdadero caos de caos.

El malo: El impulso continuo en la agresión puede ser un poco abrumador para algunos, pero para aquellos que anhelan la prisa, Kvelertak lo tiene cubierto.

El veredicto: Para aquellos que buscan un acto moderno que abarque las cualidades del heavy metal clásico, al tiempo que ofrece algo nuevo y emocionante, Kvelertak es esa banda. A lo largo de sus 11 pistas, Splid constantemente produce furioso golpe tras golpe, permitiendo que el disco ruja con felicidad de metal. La creatividad expresada en Splid se corresponde con su intensidad, ya que Kvelertak abraza el espíritu del metal en todo el álbum.

Pistas esenciales: “Crack of Doom”, “Bråtebrann”, “Fanden ta dette hull!”

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